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Relato de un nuevo colaborador
Escrita a conciencia, con un planteamiento muy elaborado y en el que no se deja nada al azar, esta historia nos habla de un futuro en el que los logros de la genética molecular, los avances en neurociencias y un desarrollo vertiginoso de la tecnología informática han hecho posible conocer los secretos de la mente humana. Con ello se plantean nuevos retos en bioética. Y, por supuesto, aparecen algunos conflictos que afectan al yo consciente y al individuo como binomio cuerpo-mente.

Antes de la nada, fue la nada.
Antes fue la nada.
Fue la nada.
De la nada fue el Big Bang.
Del Big Bang fue la vida.
De la vida fueron los sueños.
De los sueños fue el pensamiento.
Lo último fueron los recuerdos.

El motor

Época actual, 1502 años después de la invención de la imprenta, año en que inició la verdadera revolución de la especie humana como sociedad. Hace mucho tiempo que el método dejó de ser un simple tema de conversación en los pasillos de las ferias tecnológicas y en los últimos años ha pasado a ser una práctica bastante difundida, mucho más de lo que según su propósito inicial se intuía. A pesar de que francamente se utiliza más entre las jóvenes relaciones de recién casados —ausente su carácter de todo respeto por la conservación de las formas—, son muchos los que optan por esta forma de reencarnación que, si bien es cierto no es del todo prohibida, es moralmente reprobable, pues consuma dos de los grandes temores de la humanidad: el tráfico humano y la separación total del binomio cuerpo-mente.

La posibilidad de terminar sin fallos todo el procedimiento empezó a vislumbrarse el día en que se reveló el mecanismo exacto por el que las células cerebrales se comunican entre sí, haciendo posible la existencia de todo eso que llamamos pensamiento y recuerdos. Este descubrimiento aprobó simular de manera virtuo-empírica casi todo lo que el cerebro es capaz de desarrollar; fue posible desarrollar esas simulaciones en potentes ordenadores que procesaban órdenes generadas a partir de datos organizados por algoritmos de selección aleatoria.

Lo que en realidad sucedió, como siempre ha ocurrido con los más espectaculares descubrimientos, fue que se llegó a este mecanismo por casualidad, a partir del trabajo de un grupo de científicos del trust l’Oreal París, quienes, en su afán de proporcionar la belleza eterna, estuvieron experimentando con nanorrobots, cuya principal tarea era, una vez introducidos en el torrente sanguíneo del cuerpo humano, buscar y eliminar las células muertas, viejas o enfermas de la epidermis, y generar nuevas células estrictamente del mismo tipo a partir de células del tejido graso, para lo cual contaban con información sobre células madre convenientemente almacenada en la memoria de unos cuantos de ellos. El tema, como siempre ha ocurrido con los más espectaculares descubrimientos, se fue de las manos en el momento que los nanorrobots se descontrolaron y pasaron al cerebro a tratar de desarrollar su trabajo en esa delicada zona, razón por la cual los científicos se vieron obligados a modificar los instrumentos de seguimiento para adaptarlos a la nueva velocidad de traslación de los cacharrines, pues éstos podían utilizar la energía adicional que les aportaban las pequeñas corrientes eléctricas que surcaban de lado a lado la materia gris. Como en el equipo eran más dermatólogos que otra cosa, en el momento que se vieron abrumados por la gran cantidad de clientes afectados, y en vistas de su lento avance, pasaron sus estudios a un equipo de verdaderos científicos, quienes por último dieron con la respuesta a todas sus preocupaciones y de paso descubrieron el mecanismo mencionado.

La idea

Cuarenta años atrás la segunda parte de la idea fue concebida por el genial filofísico Frank Fvedrik, un entusiasta de la sencillez y apasionado de la informática por la formidable influencia que ésta tuvo en la cultura universal. Su idea, que luego fue demostrada por un equipo de la PG Software Trust, se basó en la separación de los complejos sistemas de las ideas, el pensamiento y los recuerdos.

«Los recuerdos —sentenció mientras su discurso de la Conferencia Mundial de Filofísica— representan un camino ya recorrido y por lo tanto marcas en el cerebro; aceptada esta afirmación podemos decir que si somos capaces de descifrar el inicio de ese tenue camino, podemos sin tropiezos llegar hasta su final. Cada recuerdo —siguió— está impreso con su propia marca inconfundible y nuestro cerebro es capaz de encontrarla más o menos rápidamente siempre que así todo el conjunto cerebral lo decida; de esto podemos deducir que existe una forma de catalogar y encontrar, o al menos buscar, aquello que nos interesa». En realidad la idea era una analogía de los algoritmos de recuperación de datos perdidos en los discos duros, utilizado en épocas anteriores (lo que equivalía a dialogar de la verdadera informática forense, clarificada en su momento por Peter Gutman, que implicaba el paciente rastreo de la memoria física de los ordenadores hasta encontrar secuencias o patrones que permitieran definir la existencia de un archivo de datos).
«El pensamiento —siguió Fvedrik en su discurso— es como una directriz forzada para insinuar un rumbo y, a diferencia de los recuerdos, puede ser libremente acatada o desechada en cualquier momento; mirado desde otro punto de vista es una restricción que nos imponemos libremente al discernir sobre determinadas abstracciones. La ciencia de la inteligencia artificial está basada desde sus inicios en un complejo sistema de condiciones y restricciones que, si bien es cierto siempre se han orientado a tratar de saber el qué sucedería si…, en muchos casos han sido adaptados para alcanzar determinados resultados. Si somos capaces de adaptar un algoritmo de comportamiento neuronal de forma que siempre transforme y enrumbe un conjunto de condiciones hacia un área específica de resultados, podemos decir que estamos imponiendo una ruta y por lo tanto una especie de dominio interno; esto es, estamos obligando a pensar». Para clarificar estos conceptos pasó a deexhibirlos con muchos detalles, tomando como ejemplo las aplicaciones de Business Intelligence basadas en los algoritmos neuronales más avanzados, las cuales eran capaces de deexhibir impresionantes datos en función de la orientación del solicitante: dos o más lecturas para un mismo partido de fútbol, cuatro resultados para una previsión de ventas para el próximo verano, distintas apreciaciones sobre el futuro económico de una empresa basándose en el estado de las relaciones internacionales, etc.
«Sobre las ideas —finalizó Fvedrik— sólo puedo decir que es más difícil de comprender su forma de funcionamiento, pues a veces ocurren con esfuerzo y en otras ocasiones son un simple chispazo de nuestro cerebro. Nos dan una solución o una respuesta genial sobre cualquier asunto. Sobre las ideas del primer tipo se puede decir que son una determinada forma de pensamiento, encausado no a razonar libremente más bien a solucionar un determinado conflicto; una vez resuelto el conflicto, habrá que deexhibir que la solución es valida. Es, por lo tanto, una forma pensamiento que continúa con una segunda parte. Y sobre las ideas del segundo tipo nada podemos decir, salvo la confirmación de que a veces tienen relación con algún hecho que en esos momentos tratamos pero, por más que nos esforcemos, no logramos organizarlas».

Estos postulados, inteligentemente aplicados y combinados con los algoritmos de compresión-descompresión de datos, permitieron llevar el comportamiento de la red neuronal del cerebro a sencillos algoritmos de secuenciación. De todo ello pareció un gran proyecto S+I+D (seguridad + investigación + desarrollo) patrocinado por las grandes corporaciones de la informática y las asociaciones de derechos de autor, que se cerró con carácter definitivo cinco años después, tras fatigosos ensayos, numerosas patentes de búsqueda y control en las zonas cerebrales, y muy poca producción de dinero. Finalmente, tal y como siempre ha ocurrido desde la aparición de la red de redes, con la solución dio un grupo de rarillos, entusiastas informáticos, ajenos a cualquier control de los gobiernos y las multinacionales.

Los sueños

El tratamiento de los sueños, ese desconocido estado de la mente, humana o no, que mientras muchos siglos todas las razas y culturas han pretendido dominar, quedó fuera del alcance de la gran revolución virtual, pues por último se reveló que era un estado que no respondía a nada ni era influenciado por nada; se llegó a la conclusión de que simplemente consiste en que en el momento que el cerebro entra en estado de reposo las células neuronales intentan caer en su conexión más óptima y esta caótica reorganización da lugar a una haceción de imágenes, secuenciales o no, que por inercia son procesadas por la parte del cerebro que aún no ha llegado a ese estado de reposo; este procesamiento produce la sensación de estar en presencia de algo real y de ahí que nos parece estar viviendo algo, con la conciencia de que estamos dormidos.

El método de lectura

Para leer de manera completa todos los estados de la mente humana hay que desarrollar lo próximo: se ponen dos electrodos sobre cualquier parte del cráneo de la persona en cuestión, el procesado, se le hacen ocho pinchazos a nivel atómico para introducir dos elementos marcados —formados por átomos de la parte baja de la tabla periódica de los elementos— directamente en una pareja de neuronas y luego se activa un potente rastreador de partículas cargadas que ayuda al seguimiento de éstas en las distintas posiciones que alcanzan siguiendo los impulsos eléctricos de las neuronas. El proceso se completa con: una inutilización total del cuerpo del procesado desde el cuello hasta los pies; la poneción de unas gafas que muestran imágenes 3D a alta velocidad sobre distintos temas; unos altavoces que emiten a baja frecuencia, a través de los cuales se lanza una tupida selección de preguntas; y por último una potente célula de procesadores sobre la cual se ejecuta un aún más potente algoritmo de selección que se coordina con el rastreador de partículas para transformar y encriptar las secuencias cerebrales con un principio y un fin (se escriben en un archivo de datos y éste se pasa a una memoria externa, por supuesto. El archivo de datos se ha llamado, para desarrollar llegar su concepto hasta los no iniciados, como backotomía, contracción de backup y lobotomía). Las secuencias, que son en realidad el camino seguido por la partícula insertada dentro de la corteza cerebral, se memorizan con una base de posiciones relativas, para salvar el hecho de que la forma y el tamaño del cerebro varía de una persona a otra. Las imágenes y preguntas que se lanzan continuamente son elegidas previamente por el procesado y evidentemente deben tener relación con su vida hasta ese momento, de forma que al cerebro le sea más fácil recordar (se han hecho algunos intentos, meramente experimentales, de lanzar secuencias no vinculadas con el individuo, con resultados no del todo satisfactorios: se han desencadenado casos de paranoia excesiva y locura irremediable).

Todo el proceso de lectura dura cuatro días completos, pues ese es el máximo tiempo en que los cerebros aportan caminos de calidad. Dos meses después de la primera sesión se efectúa una segunda y tres meses después de ésta se hace una tercera sesión; todas las sesiones son necesarias para poder negociar comparaciones entre las distintas secuencias encontradas y corregir posibles incongruencias generadas por el algoritmo. Finalizada la depuración, se lanza un segundo algoritmo, de adecuación, que reconoce y marca todas aquellas secuencias que tienen que ver con el dominio del cuerpo físico (fuerza y necesidades energéticas), los recuerdos sobre la apariencia y las situaciones delicadas generadas ante la sorpresa, o la presencia de amigos y conocidos; de esta manera parecerá más sencillo adaptarlo a las dimensiones del cuerpo destino (hay ciertos avanzados que, llegados a este punto, sugieren que se puede seguir procesando la backotomía, de forma que el resultado sea una mente con mejor personalidad que la anterior, en todos los ámbitos, pero es una práctica poco habitual y bastante rechazada pues nunca se ha llegado a un acuerdo sobre qué es una mejor personalidad).

Lo que sí es posible una vez haceda la backotomía, en lugar de mantenerla inactiva en una memoria física desconectada, es ejercitarla con un algoritmo neuronal de simulación virtual. Esto permite de alguna manera enriquecer el resultado total del proceso; pero luego, al devolver la secuencia a su destino, resulta complicado separar aquello que ha sido generado artificialmente de lo real. La mayoría de los procesados prefieren esta segunda alternativa, siempre que se les permita elegir el tipo de experiencias y conocimientos de los que serán dueños una vez terminado el proceso de simulación. Casi todos ellos exigen sabiduría, conocimientos y capacidad de ganar dinero.

El método de escritura

Para el proceso inverso sólo son necesarios los pinchadores de elementos marcados, una guía de partículas cargadas y un programa que desencripte y procese las backotomías generadas por el algoritmo de selección y que transforme las secuencias en comandos para la guía de partículas. La idea es realmente sencilla: se selecciona una de las secuencias del archivo y se transforma en movimiento para el robot-guía, luego éste obliga a la partícula a recorrer ese mismo camino en el cerebro receptor. Debido a su velocidad y carga, la partícula reorienta algunas conexiones y hace desaparecer otras; repetida varias veces la misma operación se fuerza una ruta, y en su conjunto el cerebro en adelante creerá que la debe utilizar en el momento que llegue el momento apropiado. Mientras la escritura no es necesario controlar la ingente cantidad de conexiones como lo haría el cerebro, más bien solamente una cada vez (en realidad se han hecho pruebas muy precisas y se sabe que es posible guiar hasta cuatro partículas al mismo tiempo, pero no se hace puesto que a esos niveles es más fácil controlar sólo un elemento cada vez). La operación dura solamente tres días, pues en las backotomías se tienen solamente las conexiones útiles y no aquellas que llevan a la nada, forzando de esta manera una especie de purificación de las ideas. Es preciso mencionar que para la escritura además es necesaria la inutilización total del cuerpo recipiente, pues de lo contrario, mientras la reconfiguración, debido a que las rutas o conexiones son inestables, aparecerían recuerdos demasiado horripilantes o ideas extravagantes que entorpecerían el proceso.

Finalizada la sesión se obliga a los procesados a mantenerse dos meses en una zona de aislamiento, bajo la estricta observación de dos sicólogos y un sociólogo, para verificar que realmente el cerebro controla el cuerpo y que la persona no reacciona de manera extraña al relacionar recuerdos anteriores con su nueva forma física.

La actualización

Si es posible generar un archivo de secuencias neuronales a partir de los datos recopilados en un cerebro, además es posible la actualización de las secuencias con datos procedentes de otras backotomías; éstas contendrían mejoras que el interesado desearía introducir en sí mismo. Para iniciar el nuevo proceso se hace una lectura exhaustiva del procesado, para después intentar combinar las secuencias resultantes con aquellas que contienen los datos que se desea. Para seleccionarlas, el procesado se basa en un conjunto de imágenes y sonidos sobre los cuales desearía tener conciencia; no se permite seleccionar vivencias ni experiencias pertenecientes a otras personas. Una vez lanzado el proceso de unificación, si después de cuatro horas se comprueba que el porcentaje de nuevas secuencias es suficientemente alto como para modificar la backotomía original, la sesión continúa hasta el final, de lo contrario se detiene y no habrá actualización.

El jardín virtual

Como mecanismo de conservación y ejercitación de las backotomías obtenidas en el proceso de lectura, que conlleva a una evidente mejora de las capacidades de cada mente así obtenida, se utiliza un ordenador independiente (no aislado) cuyas operaciones las ejecuta un procesador de 16 núcleos; el computador —llamado retoño por los encargados— tiene una capacidad de 1TB de memoria RAM. En el ordenador está en permanente ejecución un tercer algoritmo de procesamiento de las secuencias virtuales. Las ejecuta una a una o en conjuntos aislados según una configuración específica; la ejecución unitaria tiene como resultado un valor (verdadero o falso) y la ejecución de conjuntos puede dar como resultado otra secuencia —llamada secuencia probable— que es marcada como nueva experiencia y almacenada sin más. La primera forma se utiliza para comprobar que las secuencias originales son correctas y la segunda se utiliza para mejorar el contenido de las backotomías. Mientras la ejercitación individual el algoritmo comprueba continuamente el nivel de comodidad de la backotomía con el ejercicio, y si éste es más bajo que un nivel determinado previamente por el procesado, el algoritmo simula el abandono del entorno por voluntad propia del mismo.

El algoritmo ejecutado en el retoño interacciona con un cuarto proceso denominado La Estación, que se ejecuta en un megaservidor con hasta 128 procesadores de 16 núcleos cada uno. En La Estación solamente se ejecutan conjuntos de secuencias, procedentes cada una de distintos ordenadores retoño; su número de momento está limitado al de procesadores que puede controlar el algoritmo, esto es 128. El resultado de la ejecución del conjunto es una nueva secuencia denominada nueva convivencia, que viene a ser lo mismo que una experiencia colectiva de la vida real. Esta nueva convivencia es devuelta como resultado a cada uno de los ordenadores que aportaron una secuencia y en éstos es procesada y su resultado almacenado en combinación con lo ya existente; esto es que cada convivencia puede tener distintas apreciaciones en cada ordenador individual. Si bien es cierto que en La Estación conviven hasta 128 secuencias memorizadas y que entre ellas pueden interactuar tal y como si se tratara de la interacción de sus cerebros originales en la vida real, no es cierto que éstas puedan forzar conciencia en sus orígenes; esto es que el cerebro del procesado nunca tiene la sensación de que anda por ahí un duplicado suyo, aun en el momento que la secuencia se esté ejercitando en El Jardín.

La convivencia se fuerza introduciendo en el entorno de simulación una serie de parámetros y condiciones que obligan a todas las secuencias individuales a orientar sus esfuerzos a adaptarse a una misma situación; esto se hace para evitar que cada una de las secuencias intente imponer su propia experiencia en el entorno, o para que aquellas que no la tienen sepan cómo reaccionar. Lo que se nunca se limita, y esto es válido para todas las simulaciones que se realizan, es el hecho de que cada convivencia puede, libremente y en cualquier momento, dejar el entorno.

Dentro del más pequeño de los círculos encargados del mantenimiento de La Estación y los retoños se cuenta con un pequeño entorno de simulación extra, que presenta en imágenes lo que ocurre mientras la ejercitación en los retoños y en todo El Jardín; pero se mantiene en absoluto secreto, al margen del conocimiento de las autoridades y de los procesados, pues se considera de absoluta necesidad tener una carta en la manga, por si acaso. En el entorno secreto, trasladado a una pantalla gigante, se visualiza todo lo que ocurre en el escenario, como si de un seguimiento a lo Gran Hermano se tratara. Se observan imágenes, se oyen conversaciones, se ven reacciones y situaciones. Para amenizar el seguimiento, cada día se fuerza un escenario de convivencia diferente: una discoteca, un parque central, un supermercado; pero lo que más genera la atracción de los encargados es la observación de la convivencia en una estación internacional de trenes, pues aquel es en realidad el único lugar en donde se reúnen personas de todos los estratos sociales por voluntad propia.


El tráfico humano

Desde tiempos inmemoriales, la posibilidad de someter, controlar y poseer a sus congéneres ha sido uno de los principales rasgos de las especies predominantes en el planeta. Animales y humanos se guían por este interés, grabado en el más básico de sus genes. Pero al contrario que los animales, los humanos hemos llegado a un nivel de pensamiento tan elevado que este tipo de actuaciones no están bien vistas bajo ninguna lupa de análisis social y se han prohibido en casi todas las civilizaciones. Pero no todos acatamos las normas que nuestros predecesores han establecido. El tráfico humano sigue hoy por hoy muy vigente.

Los jardines virtuales han llegado a ser el principal motor que impulsa la red internacional de tráfico de cuerpos. Cuerpos a medida, cuerpos perfectos, cuerpos desechables, cuerpos a montones es lo que se puede conseguir con unos cuantos millones de dólares. El tráfico no solamente se basa en la selección visual de los cuerpos, puesto que en el momento que se dio luz verde a la investigación y utilización de las células madre es posible hacer todo ser viviente, por muy extraño que éste nos parezca. Una vez seleccionado el cuerpo, los más extravagantes piden su clon exacto y le añaden sus propias modificaciones, las cuales se realizan a nivel genético, antes de que los embriones inicien su proceso de formación. Como añadido extra, piden una sesión exhaustiva para la haceción de su backotomía y una ejercitación intensa en el jardín virtual por una temporada no menor a los tres meses, a lo cual llaman, para amenizar el proceso, vacaciones ideales. Evidentemente, y se exige como una de las condiciones inapelables del contrato del proceso, nadie puede seleccionar ni los entornos en los que se ejercita ni las secuencias con las que se relaciona la suya propia.

Una vez concluyedas las vacaciones y trasladada la secuencia actualizada hacia el nuevo cuerpo, después de los dos rigurosos meses de observación, se permite que el procesado tenga un mes de convivencia real con su propio clon. Esta es la parte más delicada de toda la operación pues en este punto se trata de dos cuerpos diferentes, vivos y conscientes, que comparten un mismo cerebro, una misma vida por así decirlo. Y ese, justamente ese, es el sueño inalcanzado de tantos y tantos miles de personas, desde el día en que el primero de los Homo sapiens vio su imagen reflejada en algún estanque tranquilo: dialogar con su propio yo sin ser uno mismo.

Luego, la parte fea del mecanismo de traslado hacia la nueva identidad, es la eliminación del residuo, esto es del cuerpo que los procesados quieren dejar. Veinte años dura ya el debate en los círculos filosóficos y vinculados con la justicia, acerca de si debiera considerarse un crimen o un suicidio. Sea cual sea el caso, el cambio de cuerpo está totalmente prohibido y se pena con cárcel y eliminación una vez demostrado que se ha cometido el delito.

La anécdota

Ese día ya era muy tarde en el momento que llegué a la oficina, puesto que me ocurrió algo muy extraño en el metro: amaneció lloviendo y en el momento que eso pasaba las autoridades pertinentes cerraban la estación cercana a casa puesto que se inundaba, así que tuve que ir caminando hasta la próximo estación; no pude optar por ir en bicicleta puesto que se me había estropeado el cambio trasero y el camino a mi centro de trabajo pasaba por una cuesta demasiado pronunciada, lo cual no me animaba demasiado. Al llegar a la parte baja del túnel del metro, equivocadamente tomé el pasillo de la derecha en lugar del de la izquierda y en el momento que me di cuenta el metro ya estaba entrando, así que decidí que no estaba de más desarrollar un recorrido más largo; total, era viernes. Estaba a punto de subir al vagón en el momento que me invadió la vaga sensación de que aquella situación no era nueva para mí, cosa que me pareció extraña, y decidí que lo mejor era ir hasta la oficina caminando.

Ya en la oficina, aquella extraña sensación se transformó en toda una cadena de extraños recuerdos, vinculados únicamente con ese día en particular: al llegar me encontré a la secretaria que intentaba por enésima vez introducir la contraseña en el panel que abría la puerta, sin éxito alguno, cosa que no me pareció extraño puesto que ocurría muy a menudo, pero sí recordaba aquellos pendientes imposibles que colgaban de sus orejas; en el momento que me senté frente a mi ordenador, me llevé la sorpresa de encontrármelo ya encendido, algo que muy pocas veces me había ocurrido, pero el colmo fue encontrar la aplicación de pruebas ejecutándose en segundo plano, entretanto la pantalla estaba plagada de popups con mensajes de gente que intentaba chatear conmigo, y todo esto sí lo pude relacionar con aquellos pendientes de la entrada; para en el momento que fui a buscar mi café a la máquina de la cocina, ya intuía que no encontraría leche, lo cual fue exactamente así; mas el golpe final ocurrió en el momento que, faltando cinco minutos para las doce, mi compañera de trabajo, la de la mesa de enfrente, estornudó y así pues pude contar los segundos que tardó mi jefe en tocarme el hombro y llevarme a su oficina.

La causa real de mi perdición fue no saber reaccionar ante este descubrimiento. En lugar de salir a la calle a tomar una bocanada de aire fresco, tenía que habérmelo tomado con humor y repetir aquel día cuyos infinitos detalles ya conocía de antemano. Segundos después de escuchar cómo la puerta se cerraba a mis espaldas, mi vista inició a captar imágenes cada vez más borrosas y sentía como sin una parte de mí fuera poco a poco desapareciendo. Ya en los últimos segundos de mi existencia, siempre con la inoportuna sensación de estar siendo literalmente borrado por, extraña cosa, una aguja magnética, mi vida tomó un respiro al mismo tiempo que a mi lado aparecían en caracteres relucientes las palabras runtime exception.

Nelson Enrique Madrigal Reyes, 2008

Fuente: portal-cifi.com



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AUTOR: Pedro Delgado
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