
La ciencia ficción, género desarrollado principalmente en el siglo XX, tiene un origen remoto. En realidad, es una rama de la llamada literatura fantástica que ya se escribía en la Antigüedad. Un estudio reciente realizado por una profesora de la Universidad de Liverpool pone de relieve este vínculo este el escritor moderno y el antiguo, y analiza los recursos literarios vigentes en ambos tiempos. Desde siempre, la literatura de ficción nos ha valido para creer y encontrar respuestas a nuestras inquietudes, respuestas que aunque no sean del todo ciertas, parecen tranquilizar nuestra alma. Por Vanessa Marsh.
La ciencia ficción es un género que todo el mundo conoce, incluso aquéllos que jamás han leído un libro de estas características. El término fue acuñado en 1929 por Hugo Gernsback, editor de una de las primeras revistas del género y que definió la ciencia ficción como “narraciones fantásticas entremezcladas con hechos científicos y visiones proféticas”. Todo un placer para aquellos que aman la literatura y que disfrutan además con la posibilidad de excitar su imaginación.
Literatura futurista, novela científica o ciencia ficción, el caso es que son numerosos los escritores que a lo largo de la historia se han dedicado a ella, para el bien y disfrute de la humanidad, con un beneficio para nuestra que ya nadie pone en duda: ¿quién puede negar que hemos disfrutado y aprendido de escritores como Jorge Luis Borges, Arthur C. Clarke, Julio Verne o Tolkien?
El escritor de ficción, César Mallorquí definió la ciencia ficción como un subgénero de la literatura fantástica que se aleja de lo sobrenatural y se rige por principios racionales o pseudorracionales. Ahora, un estudio reciente realizado por la universidad de Liverpool pone los orígenes de dicha literatura fantástica, de la que se produjo a partir del siglo XIX la “ciencia ficción”, en la mismísima Antigüedad.
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