
‘Busca mi rostro’, la última novela de John Updike, uno de los grandes nombres de la literatura estadounidense del siglo XX, no ha entusiasmado precisamente a la crÃtica anglosajona, a ninguno de los dos lados del Atlántico. La entrevista de 300 páginas que una periodista le hace a una ya anciana pintora y viuda de pintor, con la que Updike intenta “fundir historia del arte y ficción”, se queda en un “fascinante” pero fallido “hÃbrido”, según ‘The New York Times’. Para el británico ‘The Guardian’, la novela parece “un relato corto con hipertrofia”.
‘Busca mi rostro’ es la reaparición de Updike desde los relatos de ‘Lametazos de amor’ (2000) y en ella el autor de Shillington (Pensilvania) da rienda suelta a su pasión artÃstica: estudió arte en Gran Bretaña y ha escrito numerosos textos para catálogos y estudios sobre pintores. En esta novela destripa los años en que los norteamericanos de la posguerra desplazaron de ParÃs a Nueva York el centro de gravedad del arte mundial. Y lo hace a través de las declaraciones de Hope Chafetz a su entrevistadora, luego como de sus pensamientos y de los numerosos ‘flash-backs’ sugeridos por los recuerdos. SEGUIR LEYENDO ….



















































